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El mundo detrás del oro blanco 

litio

Las principales potencias buscan en una carrera contra reloj controlar las reservas de un metal que tiene gran capacidad para el almacenamiento de energía. Bolivia cuenta con los mayores volúmenes, Australia es el primer productor a nivel internacional y China controla el 60% de la extracción del recurso en el mundo.

Descubierto en 1817 por el químico sueco Johan August Arfwedson, el litio es el tercer elemento de la tabla periódica, después del hidrógeno y del helio. Además es el primero del grupo de los metales alcalinos.

De color blanco plateado, es litio es el menos denso de todos los metales. De hecho es tan liviano que flota en el agua. Sin embargo, la característica que en la actualidad lo convierte en un elemento tan estratégico, es su gran capacidad para el almacenamiento de energía, ya que permite la acumulación de altas densidades de carga en un espacio relativamente pequeño.

En las últimas décadas, el metal ha cobrado gran importancia en todo el mundo, convirtiéndose en uno de los recursos indispensables para la fabricación de las baterías de vehículos eléctricos, ordenadores portátiles, teléfonos y otros dispositivos digitales.

Este metal también se vuelve valioso combinado con otros elementos. Por ejemplo, la aleación del litio con aluminio es cada vez más usado en aviones y trenes de alta velocidad, mientras que su mezcla con magnesio es empleada en el blindaje de vehículos pesados. El cloruro de litio, por su parte, se utiliza ampliamente en sistemas de aire acondicionado y secado industrial, y otros de sus compuestos, como el carbonato de litio, es incluso empleado en el campo de la medicina para el tratamiento de algunas enfermedades como la depresión o la esquizofrenia. Todo ello explica el incremento exponencial de la demanda de litio de los últimos años, la cual en 2020 fue de 330 mil toneladas métricas y se espera que a medio plazo, en los próximos 10 o 15 años, crezca entre un 20 y un 25% .

Hablemos ahora de números y posiciones geográficas. Bolivia tiene las reservas más grandes de ese mineral en el mundo. Junto a Chile y Argentina forman el llamado “triángulo del litio”, que representa el 63% de las reservas en el planeta. Perú y México son las otras naciones con grandes reservas, lo cual convierte a Latinoamérica en una posible potencia en la extracción y producción del mineral.

Sin embargo, el país que más produce litio en el planeta no es Bolivia o ningún otro país sudamericano, sino Australia, el quinto lugar en reservas de litio. Solo en 2019 sus exportaciones fueron de casi mil 600 millones de dólares y la gran mayoría se destina a China. En toneladas, Australia produjo 40 mil toneladas métricas en 2020. En 2021, ese país continuó en primer lugar en la producción con 55 mil toneladas.

Le siguieron:

– Chile – 26 mil toneladas

– China – 14 mil toneladas

– Argentina – 6 mil 200 toneladas

– Brasil – mil 500 toneladas

– Zimbabue – mil 200 toneladas

Según S&P Global Market Intelligence (30.08.21), China compró 4 mil 325,5 millones de dólares en Litio, seguido por Estados Unidos, mil 388,5 millones; Australia, 707,7 millones; Canadá, 109 millones, y Gran Bretaña, 28,4 millones. Se desprende que los cuatro países de la anglósfera –EE.UU, Canadá, Australia y Reino Unido– han comprado aproximadamente la mitad de lo que ha adquirido China. Cada país tiene su propia especificidad geopolítica.

Otro aspecto a favor del gigante asiático es que el mercado global que regula el precio del metal, funciona en yuanes. El año pasado, su producción global creció un 21%. Simultáneamente, su cotización se ha revalorizado un 254% en los últimos cinco años y se ha acercado, en marzo de 2022 a los 80 mil dólares por tonelada.

El precio de ese mineral en el mercado internacional creció cerca de un 80% en 2021, según cifras de Bloomberg. El mismo medio aseguró en un análisis que más de la mitad de los automóviles que se venderán en países desarrollados para el 2040 serán eléctricos.

Que el litio sea parte de los recursos naturales de un país no puede verse separado de los movimientos políticos que comienzan a lo interno de esa nación o los ataques desde afuera.

Llama la atención que justo cuando se iba a firmar un contrato con una empresa alemana para construir una planta cuyo objetivo era la industrialización del litio, ocurrió el golpe de estado contra Evo Morales, el cual tuvo entre sus objetivos generar condiciones de protestas en el departamento de Potosí donde se encuentran las mayores reservas de litio. 

El gobierno paralizó el proyecto con Alemania y paradójicamente el gobierno de facto de Jeanine Añez lo retomó y además miembros de ese gabinete hicieron ciertas declaraciones sobre la posibilidad de que la empresa estadounidense Tesla industrializara el litio boliviano.

Por su parte el nuevo gobierno de Chile también ha pensado en nacionalizar el recurso. “El litio es el mineral del futuro, usado en millones de aparatos electrónicos. Chile no puede cometer nuevamente el histórico error de privatizar los recursos y para esto crearemos la Empresa Nacional del Litio, generando empleo en los yacimientos y un sello chileno al producto” , señaló en un twit el presidente Gabriel Boric.

La Red de Al Mayadeen

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