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Militares que se opusieron al Golpe de Estado de 1973 con Boric 

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Con preocupación, observamos la polarización a la que la ultraderecha pretende llevar al pais, diseminando mentiras, discursos de odio y expresiones derivadas de un anticomunismo enfermizo, negando y tergiversando la  historia, reivindicando abiertamente a la dictadura militar, con un desprecio absoluto por las miles de víctimas de la represión, justificando groseramente los crímenes de lesa humanidad que cometieron miembros de las FFAA y Carabineros. Con esto lo que está haciendo la derecha es en primer lugar, reivindicar la violencia y el terrorismo de estado negándonos el derecho, que tenemos los chilenos y chilenas, a la no repetición de políticas terroristas, diseñadas y llevadas a la práctica y como forma de gobierno, durante la dictadura, intentando en segundo lugar, limpiar su responsabilidad en un periodo de nuestra historia en el cual se le hizo tanto daño al pais y a miles de familias de chilenos y chilenas.

Quienes fuimos militares y que nos negamos a participar en el golpe de estado de 1973, queremos alertar a nuestros compatriotas, que fue con estos discursos políticos de odio e irresponsabilidad, que los mandos de las FFAA. y Carabineros de la época, arrastraron a las instituciones armadas a quebrar la democracia, a derrocar a un presidente democráticamente elegido por el pueblo y a cometer actos tan repudiables y violentos como todos los crímenes y la tortura latamente denunciados y comprobados, así como, el destierro obligado para miles de nuestros compatriotas, cuya extrema violencia se puede simbolizar en el acto aberrante y cobarde, como fue el bombardeo a La Moneda.

En esa época los sectores económicos que se vieron afectados por los cambios sociales y  económicos profundos, que proponía el programa de la Unidad Popular, que vieron afectados sus privilegios e intereses, no aceptaron la decisión soberana expresada democráticamente por el pueblo en las urnas de votación, organizando la conspiración, las campañas de terror y odio que terminaron con el golpe de estado. Tal como lo están haciendo hoy, estos sectores políticos, económicos y empresariales, principalmente a través de El Mercurio y en campañas en el extranjero, decían que Chile iba hacia el comunismo, que el gobierno de Allende estaba poniendo en riesgo la democracia y la libertad de los chilenos y chilenas.

En la práctica, esa supuesta “amenaza totalitaria y comunista”, fue el programa de la Unidad Popular, el que, en líneas generales, transformaba el empleo en un derecho de los trabajadores y trabajadoras, reafirmaba el derecho a la sindicalización y a la huelga, el derecho a la educación y a la cultura. El   derecho de los trabajadores y trabajadoras a participar de los órganos de dirección en las instituciones de previsión y de seguridad social, así como, en las empresas del sector público, en los consejos directivos.

Allende planteo al pais todo esto y de manera trasparente y por eso fue elegido para gobernar, ubicando en el centro de su programa la  construcción de la nueva economía, para terminar con el poder del capital monopolista nacional y extranjero y del latifundio, proponiendo un área estatal fuerte, manteniendo un área  mixta y un área privada, una transformación que se inició con la nacionalización de las riquezas básicas, la gran minería del cobre, hierro y otras, integrando este sector de actividades nacionalizadas el sistema financiero, la banca privada y en general, aquellas actividades que condicionaban el desarrollo económico y social del país.

Cuarenta y ocho años después de haber vivido estos procesos, reaparecen los mismos discursos, promovidos esta vez, por quienes se resisten al agotamiento de un modelo económico neoliberal instalado a balazos por la dictadura en 1973 y respaldado por una constitución ilegitima. Un modelo económico y de pais que en estas cuatro décadas les permitió a unos pocos acumular y concentrar, para su beneficio, la riqueza de todo el pais, hoy día el 33% de la riqueza está concentrada en el 1% más rico de la población, mientras el 50% de los hogares de menores ingresos solo tiene acceso al 2,1% de la riqueza neta.

Son estos sectores económicos y las elites políticas que les representan, quienes oponen la férrea decisión y disposición a mantener el “statu quo”, a proteger el modelo económico de las desigualdades estructurales, el que facilita su existencia y legitima el sistema de dominación. Un modelo económico que se reduce para la mayoría de chilenos y chilenas a un “sálvese quien pueda y rásquese con sus propias uñas”, que se alimenta de las desigualdades que genera, del abuso y de la corrupción.

Pero Chile necesita y exige cambios, así lo expresaron los chilenos y chilenas en las manifestaciones multitudinarias de octubre de 2019, un proceso de rebelión social que le abrió paso a la Convención Constitucional cuyo mandato popular es el diseño de una nueva constitución para Chile. Un proceso de rebeldía liderado por una joven generación de chilenos y chilenas que de manera continua reclamaban por las injusticias y los abusos del sistema, por derechos sociales y económicos, por un educación de calidad y gratuita, por los derechos de la mujer cuyo rol es determinante en el nuevo chile por construir.

En este contexto político y social adherimos y apoyamos el programa que representa el candidato Gabriel Boric, porque es un programa de gobierno que se identifica y asume el desafío de ejecutar las transformaciones que ha exigido el pueblo en las calles, cuyo énfasis principal es la superación del modelo económico neoliberal.

A diferencia de la derecha, la que rechazó el mandato popular y democrático para diseñar una nueva constitución, el gobierno de Gabriel Boric garantiza que la nueva carta magna se implemente, porque los ejes centrales  de su programa coinciden con que los derechos humanos y los derechos de las personas son su columna vertebral. Así como la propuesta de un nuevo Estado social garante de los derechos ciudadanos, lo que es una condición imprescindible hoy, para llevar a Chile a nuevas formas de producción que den cuenta de los avances de la innovación y la ciencia y garanticen el desarrollo sostenible, para resolver las desigualdades estructurales socioeconómicas, territoriales, el abuso del medio ambiente.

Son estos cambios profundos, imprescindibles para el desarrollo futuro y sostenible de Chile en los próximos años, los que provocan la ira de la derecha y de las elites económicas y políticas que han profitado de la desigualdad, el abuso y la corrupción, cambios que al igual que hace 41 años son tergiversados, polarizando al pais e intentando poner la falsa disyuntiva de “si votas por la derecha votas por la tranquilidad la paz y el desarrollo de Chile. Si votas por la izquierda votas por el comunismos, la violencia, la anarquía y el caos”.

Quienes nos opusimos valientemente al golpe de Estado en 1973, en las FFAA. no queremos que la historia se repita, con un gobierno autoritario de ultraderecha que promete seguir los mismos pasos de la dictadura y del terrorismo de estado, tal cual lo dice su programa, creando una «Coordinación Internacional Anti Radicales de Izquierda» para que los gobiernos de América Latina trabajen de manera conjunta a fin de «identificar, detener y juzgar agitadores radicalizados».

No queremos la reedición del enemigo interno, concepto aun vigente en nuestras FFAA. y carabineros, el que significa imponer el uso de la fuerza militar para defender intereses de los poderosos, así como, naturalizar la odiosidad, la persecución de trabajadores y trabajadoras, de intelectuales, de estudiantes, de campesinos, de hombres y mujeres comprometido y comprometidas con un cambio social, por un país más justo y soberano.

La ultraderecha sabe que no llegara al gobierno, sabe que la mayoría del pais no está dispuesto a repetir épocas de violencia y odio de clases, en las que a nombre del anticomunismo y del orden,   se violaron impunemente el derecho de las personas, el derecho a la vida y sabe, que el modelo económico que diseñaron durante la dictadura ya no es viable, que es rechazado por la mayoría de chilenos y chilenas, por lo que su objetivo hoy, es acumular fuerzas para obstaculizar un futuro gobierno de Gabriel Boric, e impedir, que el anhelo de la mayoría de chilenos y chilenas, de tener una nueva constitución se cumpla.

Por todo esto, sentimos como un deber moral y ético el manifestar nuestro apoyo al futuro gobierno de Gabriel Boric, porque el objetivo más importante hoy es unirse, más allá de legitimas diferencias, para concentrar fuerzas que permitan derrotar a un ultraderechista que representa la perdida de derechos  logrados en los últimos años y pone en riesgo la implementación de la nueva constitución.

Lo que está en juego  hoy  son los cambios que Chile requiere vs. la amenaza que se cierne sobre todos nosotros y nosotras, que es el retorno del autoritarismo modernizado con el candidato admirador de Bolsonaro y de Pinochet.

Por la memoria de todos los hombres y mujeres, héroes y heroínas que perdieron su vida en la larga lucha por la libertad y la democracia en nuestro pais, entre ellos militares patriotas que fueron asesinados por negarse a participar del golpe de estado y en la represión a su propio pueblo, NO TENEMOS DERECHO A OLVIDAR ni a olvidarles

Por el contrario, debemos reivindicar su memoria y ejemplo, la imagen bondadosa de estos patriotas, hombres y mujeres, comprometidos y comprometidas con el sueño largo y aún inconcluso, que hoy la ultraderecha pretende neutralizar, de construir un pais más justo, inclusivo, que le brinde el máximo de felicidad e iguales oportunidades a sus ciudadanos y ciudadanas.

Militares Patriotas que nos opusimos y nos negamos a participar en el golpe de estado de 1973.

Enrique Villanueva M

Jaime Donoso P

Eduardo Gonzales B

Sergio Avila G

Eduardo Soto K

Jose Carrasco O

Ivar Rojas R

Rene Oliva Q

Osvaldo Cortez P

Edgardo Oñate

Jaime Contreras

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