|Domingo, Noviembre 19, 2017
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Carta del Papa a Estados Unidos: “¡Ningún pueblo es criminal!” 

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En un mensaje a los movimientos populares reunidos en California, el líder católico urgió a los católicos a no caer en el “negacionismo” del cambio climático y a actuar de forma inmediata contra la contaminación, porque “el tiempo se agota”…

“Ningún pueblo es criminal o narcotraficante o violento”. En un largo mensaje a una cumbre de líderes sociales en California, el Papa alzó la voz contra la estigmatización. Y aunque no se refirió abiertamente a la política del presidente Donald Trump, utilizó palabras de enorme peso simbólico en el tiempo actual de los Estados Unidos. Instó a generar una energía positiva que atraviese los “muros de la exclusión, la indiferencia, el racismo y la intolerancia”. Se refirió al cambio climático y pidió a los católicos no caer en el “negacionismo”, porque “el tiempo se agota”.

En su texto Jorge Mario Bergoglio advirtió que la crisis ecológica es real y sostuvo que existe un “consenso científico muy consistente” según el cual “nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático”. Palabras claras, ante un Trump no sólo es un escéptico del calentamiento global sino que, además, considera a ese fenómeno como “una teoría inventada para afectar a las empresas estadounidenses”.
Más adelante el Papa reconoció que la ciencia “no es necesariamente neutral”, que muchas veces puede ocultar posiciones ideológicas o intereses económicos. “Pero también sabemos qué pasa cuando negamos la ciencia y desoímos la voz de la naturaleza. Me hago cargo de lo que nos toca a los católicos. No caigamos en el ‘negacionismo’. El tiempo se agota. Actuemos”, apuntó.
En otro pasaje del escrito, difundido en español y en inglés, Francisco aclaró que “ningún pueblo es criminal” y “ninguna religión es terrorista”, porque “no existe terrorismo judío” o “terrorismo islámico”. Y apuntó: “Ningún pueblo es criminal o narcotraficante o violento”. Significativo si se toma en cuenta que Trump basó su campaña presidencial en la estigmatización de los mexicanos acusándolos de “narcotraficantes y violentos”, y una vez en el poder firmó una orden ejecutiva para cerrar la migración a todas las personas provenientes de siete países musulmanes.
“Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Hay personas fundamentalistas y violentas en todos los pueblos y religiones que, además, se fortalecen con las generalizaciones intolerantes, se alimentan del odio y la xenofobia. Enfrentando el terror con amor trabajamos por la paz”, añadió el Papa.

El encuentro de los movimientos populares fue organizado por la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos para el Desarrollo Humano y por la Red Nacional PICO (personas mejorando sus comunidades a través de la organización), con el objetivo de profundizar las relaciones entre los movimientos de base y las comunidades de fe, según los convocantes.

El obispo de Roma constató la crisis del sistema imperante que causa “enormes sufrimientos” a la familia humana, atacando la dignidad de las personas y la “casa común” para sostener “la tiranía invisible del dinero que sólo garantiza los privilegios de unos pocos”. Las heridas de ese sistema económico–siguió- “han sido criminalmente desatendidas”.

Instó a advertir los “signos de los tiempos” y actuar, sin quedarse paralizados por el miedo ni aprisionados en el conflicto. Sostuvo que uno de los grandes peligros del tiempo actual es “negar al prójimo” y así, sin darse cuenta, negarse a uno mismo y a la humanidad. “Esa es la deshumanización”, alertó.

Según el Papa, en la sociedad globalizada existe un “estilo elegante de mirar para otro lado” que se practica todos los días y que, disfrazado de lo “políticamente correcto” o de las “modas ideológicas”, mira a quien sufre sin tocarlo, lo televisa en directo, incluso adopta un discurso en apariencia tolerante y repleto de eufemismos, pero no hace nada sistemático para sanar las heridas sociales ni enfrentar las estructuras que dejan a tantos hermanos tirados en el camino.

“Se trata de una estafa moral que, tarde o temprano, queda al descubierto, como un espejismo que se disipa. Los heridos están ahí, son una realidad. El desempleo es real, la violencia es real, la corrupción es real, la crisis de identidad es real, el vaciamiento de las democracias es real. La gangrena de un sistema no se puede maquillar eternamente porque, tarde o temprano, el hedor se siente y, cuando ya no puede negarse, surge del mismo poder que ha generado este estado de cosas la manipulación del miedo, la inseguridad, la bronca, incluso la justa indignación de la gente, transfiriendo la responsabilidad de todos los males a un ‘no prójimo’”, ponderó.

Jesús nos enseña otro camino. No clasificar a los demás para ver quién es el prójimo y quién no lo es. Tú puedes hacerte prójimo de quien se encuentra en la necesidad, y lo serás si en tu corazón tienes compasión, es decir, si tienes esa capacidad de sufrir con el otro”, sentenció.

Andrés Beltramo  –  Ciudad del Vaticano

Vatican Insider  –  Reflexión y Liberación

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