|Sábado, Mayo 28, 2022
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El día de la Madre 

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(Paul Buchet).-

Fastidia toda la publicidad que en este mes de mayo sufrimos en todos los canales de televisión y que aprovechan de efusamente los presentadores de emisiones. El comercio se aprovecha vergonzosamente del sentimentalismo filial involucrando el consumo infantil y paternal para regalonear a las mamás.

 Los feministas no celebran tanto esta propaganda que sobrevalora un tipo de realización femenina para ellas segundario. Los fanáticos de la no discriminación, los homosexuales, varones y mujeres tampoco están dispuestos a celebrar una campaña que es reforzada por todos los partidarios de los roles familiares tradicionales: la familia, la procreación, la vida por nacer…

Curiosamente, este año, aparecen noticias de los parvularios y escuelas que renunciaron a celebrar el día de las madres por darse cuenta que existen muchos casos de niños con madres ausentes o inexistentes y que el buyling crea mucha discriminación violenta por estas situaciones desfavorecidas de no pocos niños.

El gesto de un filántropo para recalcar lo sacrificado y el heroísmo de las madres  es notorio y recuerda la generosidad que tuvieron las mujeres de todos los tiempos para no solamente asegurar la continuidad de la especie humana pero también para, en muchos casos sobrellevar los riesgos y los accidentes invalidantes en su rol de procreadora y educadora.

No podía faltar un alcance religioso para celebrar las madres. El Papa fue a canonizar los niños de las  apariciones de  la virgen en Fátima celebrando el centenario de este santuario. Pidió purificar la devoción marial porque en la Iglesia  la madre de Dios es venerada a veces excesivamente en proporción al interés que se manifiesta al mismo Dios.

Muchas contradicciones existen en esta fiesta de las madres. Felizmente la gente en general demuestra un espíritu crítico saludable. Las redes sociales se esmeran fácilmente a cuestionar, a contradecir y a rechazar las expresiones tradicionales que chocan. Muchas veces uno tiende a rechazar esas opiniones fáciles y demasiado cortas pero no se debe desautorizarlas tan fácilmente porque están buscando  una autenticidad, un sentido más realista para estos temas cuando las voces autoritarias y  las opiniones conservadores perdieron su audiencia.

Sin poder abordar y enfocar sistemáticamente las posturas críticas que  aparecen en las opiniones de las masas, se puede rescatar algunos temas.

El primero es el tema de la perspectiva y el sentido que tiene la procreación en nuestra situación demográfica mundial y local. Esta fiesta de las madres podría incidir en revalorizar la maternidad en una sociedad que la empezó a limitar los nacimientos  por haber llegado a excesos. No es por el riesgo de superar las posibilidades de esta pequeña tierra que hay que perder el sentido de la preocupación  por la sobrevivencia de nuestra especie. Es bueno que algunos celebran los papás que cumplen los roles de mamá y papá para sus hijos huérfanos, abandonados o adoptados… Lo que se debe cuidar es quizás la valoración de realización personal que puede representar la maternidad. Al respecto, hace falta recordar lo que dijo el poeta: “sus hijos no son “sus hijos”, son los hijos de la vida”.

Vale la pena pensar lo que significa la maternidad soltera al respecto de las fecundaciones en vitro, los vientres de alquiler…(¡!). Son humanitarias las leyes laborales que protegen la maternidad, las salas cunas porque es bueno que la sociedad entera se sienta responsable de la función de procreación que tienen eminentemente las mujeres pero lo debe hacer sin separarlo del rol de los papás. Son incomprensibles las doctrinas estrechas de las instancias eclesiásticas conservadoras o  de algunos ambientes políticos de extrema derecha porque no ayudan a la sociedad que busca un equilibrio cultural entre las realizaciones afectivas individuales, las realizaciones laborales personales y las realizaciones procreativas y educacionales para el Bien común presente y futuro de la humanidad. Tendremos que discutir mucho todavía del aborto, de la delincuencia de los niños salidos de los centros del Sernam, del comercio que abusa tan contradictoriamente de la imagen femenina… Tendremos el día de los papás que el comercio estimulará luego para abrir el tema del rol particular de los varones en la sociedad.

En el hemisferio norte el mes de mayo es igualmente el mes de María. El Papa hizo noticia con su visita al santuario de la Virgen de Fátima  que fue ilustre por haber dejado secretos… Esto nos invita a reflexionar a la maternidad de la Virgen de blanco, la “Inmaculada”.

El contexto social de la época del Nuevo Testamento no se prestaba para insistir en la valoración de la maternidad (que era natural) . La lista genealógica de Jesús en san Lucas  indica que “Jesús  era, según se creía, hijo de José, hijo de Helí, hijo de Mattat…” pero San Mateo, él, tiene otra genealogía que indica que: “… Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació  Jesús”. Los evangelios de la infancia, de redacción  tardía respecto a lo restante de los libros del N.T.  desarrollan el rol de María (anunciación, visitación, nacimiento…), también resaltan el rol de Elisabeth  madre de Juan Bautista…Pero en la vida misma de Jesús, no se ve mucho destacar la maternidad de María. Jesús tuvo una relación tensa con su madre en las bodas de Cana y cuando fueron, “su madre y sus hermanos”  para tratar de frenar su predicación, Jesús tuvo compasión por la viuda que había perdido su hijo, María, su madre  estuvo en  la crucifixión y se la mencionaba entre  los apóstoles después de la resurrección. La maternidad de María fue temprano subrayada para insistir en la condición humana de Jesús: “Dios” pero también “hombre” verdadero.  Su presencia en el Nuevo testamento  testimonia de la encarnación de Dios. “Virgen” por nacer Jesús del Dios mismo su Padre y “madre de Dios” porque Jesús que engendró ella es el mismo Dios.  Por esto, su mediación no puede aminorar la relación personal y primordial del cristiano con Dios.

En definitiva, pese a las críticas que se puede hacer al culto de tantas “vírgenes” distintas en la tradición católica, a las críticas por las divisiones que esta veneración  y sus dogmas  crearon en la cristiandad se debe reconocer que esta devoción ha mantenido, a través de los siglos, la fe en la ‘humanización’ de Dios.

Paul Buchet   –   Freire

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