|Jueves, Abril 26, 2018
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Bergoglio y la fuerza de la Palabra 

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En hora buena hay festejos y diversos análisis al quinto año de gobierno del Papa Francisco. Nos sumamos a ellos y en esta importante fecha hace bien un repaso a algunos hechos determinantes que hicieron posible que el Cardenal  Jorge Mario Bergoglio, fuera elegido sorpresivamente, Papa el 13 de marzo de 2013.

Sin duda que fue la certera intervención del Cardenal argentino en una de las reuniones previas a la elección pontificia, las congregaciones generales,  la que marcó el destino del Cardenal y el destino de la Iglesia Católica ya conmocionada por variados escándalos y  por la súbita renuncia del Papa teólogo; Joseph Ratzinger.

Fue el ex Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega,  quien en marzo de 2013 dio a conocer un discurso que el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio ofreció durante las congregaciones generales antes del Cónclave. Horas antes de ser elegido Papa, el Cardenal Bergoglio regaló al Cardenal Ortega el manuscrito del discurso que pronunció en la congregación general, que eran las reuniones que sostenían los cardenales antes del inicio del Cónclave.

En este providencial discurso escrito en una hoja por el Cardenal Bergoglio, plantea cuatro cuestiones centrales que impactaron a los participantes del Cónclave, resaltando un punto esencial que fue aceptada por todos como una hoja de ruta que debía tener el futuro Papa, fuera quien fuera el elegido: “Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma … Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico”. Después de lo vivido por Benedicto XVI y quedar sin fuerzas para controlar a la Curia vaticana; ¿podría algún Cardenal elector levantar su voz en contra de esta potente reflexión en aula de la congregación general?

Recordemos también que el Cardenal Carlo María Martini, meses antes de su muerte, lamentaba que la Iglesia estuviera “atrasada en doscientos años” y recomendaba al Papa Benedicto que convocara a doce personalidades no romanas para ayudar en la gestión de gobierno del vaticano. Esta recomendación de Martini la vemos hoy, en parte, acogida por el actual pontífice cuando convoca a su grupo asesor (C9) en materias de reforma de la Curia y otros puntos de relevancia para un mejor gobierno de la Iglesia.

Y, a cinco años de estar a la cabeza de la Iglesia, el Papa Francisco trata de hacer realidad ese sentimiento expuesto antes y durante el Cónclave. No ha sido fácil todo este esfuerzo por reformar algunos aspectos de la Curia y gobierno de la Iglesia, ha tenido variados tropiezos y no poca oposición que aunque minoritaria, se hace sentir desde diversos ángulos del poder vaticano y esta acción repercute dentro y fuera de las paredes y pasillos de la Santa Sede. Basta recordar como todavía se levantan voces sembrando desconfianza y dudas sobre, por ejemplo, la exhortación apostólica post sinodal;  Amoris laetitia.

Pero se comenta en el entorno más íntimo de Francisco, que esta adversidad o discrepancias con sentido opositor, no detienen a Bergoglio, más bien a estos personajes les invita a dialogar a explicitar con precisión cuales son los puntos de controversia. Pero existe un integrismo duro que no quiere diálogo y cuentan los días para que este Papa ya no dirija la Iglesia, no le quieren y desatan opiniones y rumores a veces inaceptables. O, campañas mediáticas de descrédito y confusión o, pegatinas masivas de carteles ofensivos como ocurrió el año pasado en lugares importantes de la vieja Roma. Son pequeños grupos de poder que saben hacer ruido ofensivo.

Visita Apostólica a Chile

 Papa Francisco durante sus días de visita apostólica a Chile, vio y sintió una Iglesia herida, con poca credibilidad y en crisis. Pero este hecho evidente, no debe ser obstáculo para leer y discernir sus homilías y discursos.  Como era de esperar, las protestas por el “Caso Karadima-Barros” dieron la vuelta al mundo y, lastimosamente, las palabras de perdón del pontífice expuestas en el Palacio de La Moneda eclipsaron ante hechos tan evidentes como dolorosos.

Luego,  vino la fulminante declaración del Cardenal Sean O’Malley de Boston y a continuación el sorpresivo anuncio de que el Papa envía a Chile al Arzobispo de Malta; Charles J. Scicluna, el más destacado persecutor de curas abusadores. Buena noticia fue el trabajo de Monseñor Scicluna y su asistente el P. Jordi Bertumeu que recibieron a laicos, sacerdotes y obispos que entregaron sus testimonios y documentos sobre la situación que afecta a la Diócesis de Osorno.

Este episodio ocurrido a semanas del aniversario pontificio, habla del talante y personalidad de Francisco. A pesar de todo lo que llega a Roma y le dicen, no pierde la sabia capacidad de escuchar y confrontar diversas posturas o antecedentes. No olvidemos que la deplorable gestión del Cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz, es uno de los elegidos para estar  al lado del Papa varias veces al año, en su calidad de miembro consultor en el C9. En esta posición clave, ciertamente, ha incidido para que el pontífice tenga tal o cual postura frente al emblemático “Caso Karadima-Barros”.

Pronto, vendrán los resultados del trabajo serio y minucioso de Mons. Scicluna y el P.  Bertumeu, el mundo espera la resolución que tome, finalmente, el Papa a la luz de esos informes fidedignos y creíbles. Ciertamente que en el entorno de Francisco se sabe que en este caso, como en ninguno, se juega la credibilidad y eficacia de lo que los dos últimos pontífices han declarado sobre la pedofilia y sus nefastas consecuencias en la Iglesia y sus Comunidades: “tolerancia cero a los abusadores y sus cómplices”.

Estamos seguros del liderazgo y criterio del Santo Padre, como lo ha demostrado a lo largo de estos cinco años de fructífero pontificado. Por esta razón, concluyo estas líneas con la sabia y ponderada reflexión que, recientemente, expresó el P. Arturo Sosa, general de los jesuitas: “Creo que el Papa se caracteriza por esa libertad que hace posible el discernimiento, que son elementos medulares de la espiritualidad ignaciana que los jesuitas tratamos de vivir. Su insistencia en la oración, en el estar realmente cerca de la persona de Jesús, que no es sólo de los jesuitas, también de todo cristiano, pero hay un modo de hacerlo muy específico que marca a la Compañía en su formación”. (Roma 11/3/2018).

Jaime Escobar Martínez

Editor de Revista “Reflexión y Liberación”  –  Chile

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 Texto del discurso del Cardenal Jorge Mario Bergoglio dirigido a los cardenales en las congregaciones generales anteriores al Cónclave – 2013

“La dulce y confortadora alegría de evangelizar”

Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia. – ‘La dulce y confortadora alegría de evangelizar’ (Pablo VI). – Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.

1.- Evangelizar supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.

2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.

3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.

4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de ‘la dulce y confortadora alegría de la evangelizar”.

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Papa Francisco y el Cardenal Jaime Ortega  en La Habana  –  Sept. 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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