|Sábado, Octubre 16, 2021
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La pandemia desnuda la farsa neoliberal 

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La pandemia es el punto en el que convergen todas las fallas y contradicciones del sistema, incluida la desigualdad estructural.

A menudo se dice, y con razón, que el virus ha servido de diagnóstico perverso, al iluminar todas las grietas de nuestra sociedad. Pero no oímos hablar lo suficiente del sistema social que genera esas grietas, aunque es el mismo sistema que nos trajo el virus en primer lugar y que está bloqueando nuestros esfuerzos para enfrentarlo. Así que quiero insistir en este punto: lo que la pandemia diagnostica, en realidad, es la disfuncionalidad profundamente arraigada del capitalismo.

De hecho, el sistema capitalista está diseñado para destruir el planeta. Incentiva a las empresas a que se apropien de la riqueza biofísica de la forma más rápida y barata posible, al tiempo que las exime de la responsabilidad de reparar lo que dañan y reponer lo que consumen. Empeñadas en aumentar sus acciones y beneficios, diezman las selvas tropicales, bombardean la atmósfera con gases de efecto invernadero y desencadenan una cascada creciente de plagas letales. En resumen, es el capitalismo lo que nos ha generado la pandemia, y nos traerá muchas otras, a menos que lo detengamos.

El COVID es una tormenta perfecta de irracionalidad e injusticia capitalista. Al aumentar los defectos inherentes al sistema hasta el punto de ruptura, hace brillar un rayo de luz punzante sobre todas las contradicciones estructurales de nuestra sociedad. Sacándolas de las sombras y mostrándolas a la luz, la pandemia revela el impulso inherente del capital de canibalizar la naturaleza hasta el mismo borde de la conflagración planetaria; de desviar nuestras capacidades de las labores verdaderamente esenciales de la reproducción social; de eviscerar el poder público al punto de no poder resolver los problemas que el sistema genera; de alimentarse de la riqueza y la salud cada vez menores de las personas racializadas; de no sólo explotar, sino también expropiar, a la clase trabajadora. No podríamos pedir una mejor lección de teoría social.

Creo que tenemos un margen de acción, si no nos conformamos sólo con la política de reconocimiento. Hay que dejar de lado la cultura de la cancelación y las microagresiones. Sirven como proteína para la derecha. Hay que enfocarse en la estructura, en las instituciones, en las demandas y luchas que pueden realmente mejorar la vida en lo material para la clase trabajadora. Hay una oportunidad ahí.

Nancy Fraser / Académica New School de Nueva York

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