|Sábado, Octubre 16, 2021
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Caminar juntos o eclesialmente Sinodalidad 

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‘Dispersó a los de corazón soberbio, derribó de sus tronos a los poderosos y exaltó a los humildes, a los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada”. (Lc 1, 51-53).

El término ‘Sinodalidad’ que expresa  la identidad de la iglesia como Pueblo de Dios en camino, en peregrinación hacia el reino; subraya la dignidad común de todos los cristianos y afirma su corresponsabilidad en la misión evangelizadora, es la nueva propuesta; ‘el caminar juntos’ y ‘un estilo de ser iglesia corresponsable y participativa, en comunión, palabras que en el 2015 el Papa y los obispos vienen planteando urbi et orbi  y que a la vez es un deseo  de la Jerarquía de la iglesia católica. Están siendo invitantes con mucha sutileza a que la grey se re-encante con la doctrina eclesial.  Nuestro aporte como  Laicos y Laicas es aclararle a la jerarquía eclesial que también podemos ser parte del cuerpo místico de Cristo aunque nos sintamos desplazados o separados, sin sentido de pertenencia en la institucionalidad establecida.

Como Laicos y Laicas nos preguntamos; ¿tendrán presente el sentido de pertenencia para plantear el caminar juntos? Ya que no se trata de caminar por caminar, la forma de sentirse integrante de un grupo y de ser identificado por el mismo, para verse reflejado con sus valores,  principios  y costumbres, para en conciencia, estar dispuesto a defender nuestro ser cristiano en forma individual y grupal, manifestando un apoyo incondicional a su comunidad, generando un lazo irrompible de confianza y de hermandad espiritual,  eso es para la grey el ser tomado en cuenta; valorado y  considerado como miembro de una institución eclesial y de servicio con derecho a voz y voto. En este caso nos referimos a la iglesia católica apostólica y romana y su jerarquía.

Lastimosamente, no nos ven hoy día como verdaderos invitados a gestionar  y evangelizar con total disposición misionera. Aspiramos a ejercer un voluntariado permanente, un apostolado desde la belleza del Evangelio. Porque nuestro Señor Jesús siempre nos protege, nunca nos ha dejado solos. Pero, nosotros sentimos que la jerarquía nos mira como rebaño, sin cuestionar y sin razonar nuestra Fe, que necesitamos ser guiados –en la fe- en forma conductista y ‘desde arriba’.

En este contexto, observemos el proceso de ‘consulta’ que se está realizando desde el Celam; es una ‘guía metodológica’ y que tendrá como lema ‘Todos somos discípulos misioneros en salida’. Ojalá nos sintiéramos escuchados y acogidos fraternalmente como Laicos y Laicas en total libertad y sin ataduras humanas de ninguna especie. Considerando esta realidad de supremacía jerárquica, nos adherimos a lo que recientemente han expresado laicas y laicos alemanes en su documento: ‘Nuevo Comienzo – Un Manifiesto para la Reforma’.

Que queremos decir con esto, que no tenemos pertenencia, como dijo el obispo Medina una vez, refiriéndose a la merma de católicos en Chile; ‘vamos quedando menos, pero es mejor calidad, que cantidad’  Que en el contexto de dificultades nadie se hace responsable del otro, la jerarquía institucional es fría e indiferente con sus fieles, cuando quien tiene problemas del tipo que sea, se va quedando solo en el camino, ya no es invitado a ‘caminar juntos’, sea sacerdote religiosos o religiosa, para que decir los Laicos y Laicas, para ellos, que en los momentos que te regalabas eras abrazado y considerado un Hermano en la Fe, pero al menor cuestionamiento o al pedir verdad y justicia, eres catalogado como un verdadero peligro y amenaza  para la institución.

Ni el Hijo prodigo que decidió irse por su propia voluntad quedo solo, encontró donde refugiarse, cuando se sintió carente de familia y se vio indefenso en el mundo volvió y fue recibido con Amor y protegido en su integridad. Esta es una reflexión hacia la jerarquía institucional; alguna vez tendrán la generosidad como para hacer co-partícipes o co-propietarios a las comunidades parroquiales, de traspasarles con escritura edificios y terrenos a los verdaderos formadores y fundadores de sus comunidades base  que son quienes las mantienen y se sacrifican por conservarlas a través del tiempo, eso sí sería verdadera pertenencia y  Sinodalidad.

En este cuadro eclesial es mejor no mencionar a las poderosas fundaciones o instituciones benéficas, que sin duda cumplen un servicio, pero todos sabemos que sirven subyugadas por el dios dinero y no pocos se pisotean por ser sus propietarios. Siempre, hemos de recordar que Jesús no fue propietario de nada…

El Acompañamiento sin Amor, sin afecto, sin entrega, con dobleces y con desconocimiento del hermano/hermana, es vacío, no sirve.

Mario Vargas Vidal                                  Danilo Andrade Barrientos

                 Presidente Comunidad                                          Laico Ignaciano                            

Osorno  –  Chile

 

 

 

 

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