Mayo 19, 2024

Felicidades: 95 cumpleaños de Gustavo Gutiérrez

 Felicidades: 95 cumpleaños de Gustavo Gutiérrez

Quizás no muchos recuerden su nombre, pero sus ideas sí: hace más de medio siglo, Gustavo Gutiérrez escribió el libro Teología de la Liberación . El pasado 8 de junio, el peruano de la Orden Dominica celebró su 95 cumpleaños.

El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez con su libro Teología de la Liberación publicado hace unos 50 años se convirtió en cofundador y en quien dio nombre a la teología de la liberación. Mirando hacia atrás, se puede decir que el libro del “sacerdote de los pequeños”, respetado en todo el mundo, representa el final del habitual intercambio unidireccional entre Europa y el resto del mundo cristiano.

De hecho, por primera vez se desarrolló un auténtico intercambio porque, a nivel local, ya se había establecido una práctica y una teología independientes.

En el corazón de su teología está la “opción por los pobres”. La novedad fue que, con ese enfoque, la fe cristiana se arraiga en la historia, en el aquí y ahora orientada hacia los pobres, víctimas de sistemas dictatoriales u oligárquicos  que niegan la vida buena y justa para todos.

El teólogo Gutiérrez no pretendía elaborar un conjunto de doctrinas e ideas, sino ayudar a la gente sencilla del lugar a interpretar su vida en el espíritu del Evangelio. Es una cuestión -para decirlo teológicamente- de ortopraxis más que de ortodoxia.

Su viaje cultural

En Europa, Gutiérrez estudió medicina, arte, filosofía, psicología en Lyon, Lovaina, Roma y París y finalmente teología, ya que, con el tiempo, había madurado en él el deseo de ser sacerdote. Recién se convirtió en Dominico en 1999. Su ingreso en la Orden de los Predicadores coincide con los problemas planteados por el exarzobispo de Lima, el ultraconservador. Juan Luis Cipriani Thorne del Opus Dei.

Para Gutiérrez estaba claro: era mejor buscar protección en una Orden religiosa que someterse a Cipriani.  El teólogo de la liberación Gustavo Gutiérrez y el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Gerhard Ludwig Müller, son amigos desde hace muchos años.

A pesar de los llamados a numerosas cátedras y unas dos docenas de doctorados honorarios obtenidos en todo el mundo, incluso en las universidades de Tübingen y Freiburg, Gutiérrez continuó regresando a su ciudad natal de Lima, viviendo en barrios pobres, que coincidían con su modesto estilo de vida y donde se sentía como en casa.  Su labor científica iba de la mano de la proximidad a la base.

Tan ocupado como estaba en la investigación teológica, disfrutaba estar con la gente de los barrios marginales. Para él, la teología viene “del corazón de la Iglesia”, pero, al mismo tiempo, debe ser siempre una “respuesta a la realidad social”. Su enfoque teológico-científico radica en “reflexionar sobre la situación de los pobres y marginados” y, al mismo tiempo, promover la práctica eclesial desde la realidad y el Evangelio.

Una gran parte de la población de América Latina ya se encontraba empobrecida en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Gutiérrez abordó el problema muy temprano: “¿Cómo decirle a los pobres ‘Dios te ama’? Esta es la pregunta más importante para nuestro mundo hoy. Imposible responderte. Pero es parte de la respuesta vivir con los pobres, convertirse en uno de ellos”.

Su obra vive en la historia.

Gutiérrez también admitió sus errores. Casi 20 años después de la publicación de su Teología de la Liberación , pudo publicar una nueva versión, en parte “revisada y corregida”, de aquella obra maestra de la literatura teológica mundial.

La Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma trabajó en su obra durante mucho tiempo, pero al final sin ningún resultado. También porque el ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, card. Gerhard Ludwig Müller apoyó la obra de Gutiérrez de manera convencida y en Roma luchó resueltamente a su favor.

En cuanto a su impacto en la historia, este hombre, de estatura muy pequeña y rasgos marcados, a menudo sonrientes, es grande. Mucho de lo que se ha pensado y enseñado teológicamente en las últimas décadas tiene sus raíces en su pensamiento sistemático.

Hoy, Gutiérrez muestra signos de la edad. Tiene dificultad para caminar. Es cuidado y acompañado en la vida cotidiana por amigos en una comunidad radicada en Lima. Ciertamente no escribirá ningún libro nuevo a los 95. Ya ha escrito su obra para la historia.

 Michael Jacquemain / KNA

www.reflexionyliberacion.cl

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