Junio 24, 2024

Desastres y Fe Cristiana / Paul Buchet

 Desastres y Fe Cristiana / Paul Buchet

Los desastres humanos  y ecológicos, la pandemia,  las violencias, las guerras, y sus millones de refugiados en todos los continentes….son realidades  que dejan, a muchos, recluidos en su egocentrismo  y ,a algunos , por el contrario,  les motivan para la solidaridad.

En chile conocemos  los terremotos y de los maremotos, también  aprendimos de los interminables incendios  forestales. Mas mudas son  las violencias de las desigualdades sociales y  más novedosas  las  del narcotráfico. Para el futuro, nos   están anunciando  los problemas de las en sequías, de la inflación…Pero  últimamente  nos despertaron las extensas inundaciones  que provocaron  los ríos del centro- Sur del país.

Vemos  “en vivo”  las imágenes  de los desastres,  escuchamos y leemos los testimonios de las mismas victimas, los noticieros que nos  interpretan  los acontecimientos y  conocemos  las reacciones de  las poblaciones y  las intervenciones  de las autoridades  para enfrentar estos desastres.

Hay angustias  que paralizan, hay emociones que movilizan. Todos  reaccionamos espontáneamente  según nuestro ADN , nuestra  educación,  nuestros recursos intelectuales, espirituales y nuestra experiencia  de la vida. Si no estamos  directamente involucrados en las urgencias, es conveniente  darnos  un  tiempo de silenciar una pausa para  nuestras primeras reacciones,  nuestras  opiniones  inmediatas.  Los sentimientos de  fatalidad, el buscar responsabilidades,  invocar de inmediato a Dios o refugiarnos  en alguna espiritualidad de moda son paliativos.  El horror de los  dramas  pertenece   al  misterio del “Mal”. Quien no se da un tiempo  para este enfrentamiento  existencial no ha vivido todavía plenamente.

Hace falta  mirar  las reacciones de los demás, recibir sus palabras, desvelar, sus angustias,  sus desamparos  y  también sus valentías y sus fortalezas. Unos se sientan solos, aislados, fracasados,  abandonado o  frustrados por  la desilusión de las pérdidas materiales. No faltan los que buscan echar la culpa a otros, reclaman  la asistencia urgente  a las autoridades, al gobierno.  ¿Qué  pensaran los jóvenes que descubren la vida? ¿ Los viejos, los  hombres o mujeres, los  enfermos y los  pobres?  Las posturas de cada uno puede perfeccionar nuestra interpretación  personal al respecto.

En  las actitudes de muchos  hay una afirmación de la vida. Lo importante es rescatar las personas en peligro  y  ayudar salvar los damnificados. Allí el  trabajo de los bomberos, los carabineros, los funcionarios, el personal del servicio de salud y después  todos los  que tienen una pala o una carretilla, un camión para salir a ayudar con una solidaridad espontaneo.  No se quiere dejar ninguna desaparecido olvidado en las catástrofes.  Hasta algunas empresas se destacan por su espíritu filántropo.

Pero aparecen  también muchas actitudes  discordantes.  La cultura global impactó  on su  mentalidad  competitiva y individualista. Las ilusiones de las publicidades comerciales,  de la  farándula, del deporte y… de la droga, luego, recuperan su clientela.  Son impresionantes  las futilidades que llenan  las redes sociales, sortean  tan inconscientemente los dramas

Las epopeyas antiguas nos dejaron sus enseñanzas acerca de los  acontecimientos dramáticos. Sus “Mitos” interpretaron  los desastres como  conflictos de las divinidades, castigos a los hombres por sus malos comportamientos celebraban la valentía  de unos héroes  semi-dioses o sobre-humanos enfrentando la adversidad.   Después  unos  sabios tanto en Occidente que en Oriente   promovieron  “lo sobre humano” y el “estoicismo” dictando  un  comportamiento digno para el ser humano  frente  a la adversidad.  Estas herencias culturales sirvieron a las religiosidades  para  desarrollarse.  Veremos  el aporte preciso del cristianismo con su anuncio del evangelio pero , antes, es necesario  aclarar el aporte de  las ciencias modernas   que en rentaron las catástrofes a su manera.

Por la valoración progresiva de la inteligencia, se trabajó intensamente para explicar  la ocurrencia de  los fenómenos que aquejan la humanidad. Las ciencias naturales, las ciencias  humanas y sociales   buscaron   explicar  y  si posible prevenir   los peligros que surgen.  El “Progreso”, el “Desarrollo”, el “Crecimiento”, esas  ideas  modernas que pensaron explicarlo todo, llegaron  a ser  de alguna manera  los “nuevos mitos”:   La Ecología y su “Madre Tierra” y la Preservación de las especies, la Astrología y su “conquista del Espacio”… Importa anticiparse el Futuro,  conocer siempre más y superar todas  las dificultades  para el  bien estar  de la humanidad ( de mañana?).

Esto  sería  bonito si  no existieran las limitaciones humanas. Los errores cometidos y sus consecuencias,  las deficiencias  del ser humano  con las victimas de sus perversidades. El Progreso deja muchas víctimas en el camino. Además, ¿Quién sabe a dónde llevar esta interminable faena humana?  ¿Cuál es el futuro  de cada uno?  Cada religión aportará lo suyo. Para esto, vale la pena interiorizarse de lo que dicen los budistas, los musulmanes, los que hablan del Karma,  de  la  astrología…  y eso para ubicar exactamente   nuestra fe cristiana.

Cada uno tiene sus razones y sus decisiones para  el camino de su vida. Puede ser :-Que  encontró  lo divino en  el  amor de  su pareja, que sean  sus propias deficiencias  o las miserias del mundo que urgían un auxilio superior –  que sea buscando  realizar  su vida – que sea  el ideal de servir –  que  sea  todo cuanto nos puede llevar  “ más allá, hacia un mundo mejor”

El cristiano, en realidad no busca sus razones de vivir  en sí mismo.  Su confianza la encuentra  en  la amistad con Jesús. Él es su referencia absoluta.  Aclaremos en seguida que  Jesucristo  es una persona  histórica. “Llamarlo “Mesias”, “Hijo de Dios y “Hijo de hombre” es entrar en  un lenguaje  bíblico y simbólico. Estos testimonios de los evangelios fueron escritos en los idiomas y  mentalidad  de  las primeras comunidades cristianas.  Jesús utilizó expresiones  de la cultura de su época. Sanó  los enfermos  , lo mismo que perdonó los pecados,   expulsó   “los demonios”, habló  de “nacer de nuevo”, de  anunciar “el evangelio”, profetizó  “catástrofes futuras” , habló de  “juicio final” y de “infierno” ; “bendice y  maldice”, habla   de “Salvación , de  “dar su Vida” ,  de “ comer su cuerpo y beber su sangre”, de su regreso donde su Padre,  de “Resurrección”, de su regreso al “final de los tiempos”, de enviar  el “ Espíritu- Paráclito”…. En  la religiosidad judía, se había multiplicado un  estilo particular de  discursos y  profecías apocalípticas, tenemos un ejemplo ilustre en el último libro de la Biblia.  Pero los evangelios y Jesús mismo  minimizaron  este estilo antiguo .  Aún cuando  los cristianos hicieron suyas  muchas de  estas expresiones.  Un ejemplo  es  el concepto de “pecado”  que la fe  debe trabajar constantemente para  autentificarlo.

No son palabras, doctrinas ni aún ideas que pueden  llevarnos a la profundidad  de nuestra fe cristiana. Son  las vivencias humanas, los problemas sociales,  los desastres naturales… que nos ayudaran  a actualizar la gesta de Jesús.

Para muchos la  Violencia es  la realidad más dolorosa  y más cercana. Son los delincuentes,  las guerras,  hasta las violencias familiares  que  llenan  de  miedos.  Las amenazas de accidentes y de enfermedades  completan el cuadro  general de inseguridad   que sufre  nuestra época. A pesar de toda la modernización, es fácil reconocer estas  adversidades que los antiguos llamaban  el “Mal”, los “demonios” que asedian la humanidad. Cuando  crece la inseguridad  y se llega a  dudar  de todas las instancias humanas  para enfrentar  los problemas  se puede volver a considerar la seriedad  histórica que tuvo la humanidad de  idear un recurso “externo”  para salir de  las situaciones desesperadas.  Nuestro  anhelo  de “Salvación” no tiene nada de ingenuo. Hay suficientes razones para pensar en una benevolencia  misteriosa.  En la tradición bíblica, los judíos  esperaron un  “Mesias”  para un “Reinado de felicidad definitiva. Pero  Jesucristo apareció y sorprendió  presentándose  todo lo contrario porque fue  rechazado y  crucificado.  Lo extraño  es que unos testigos escribieron de Él y durante más de 2000 años  toda una cristiandad cree que Él es quien salva la humanidad precisamente con  esta  contradicción de Dios que  se hace hombre  para asumir en propio las desgracias humanas .

Jesús habla de un” nacer de nuevo” y  invita  sus discípulos  a un cambio de  vida radical  y a una   inteligencia de fe extraordinaria: Dios que se hizo hombre para que los hombres  comparten su vida divina. Mostró el camino para superar todas las dolencias humanas,  sanó enfermos, alimentó los hambrientos, perdonó a los pecadores, predicó un amor universal. Bendijo a los  pobres, humildes, sufridos, justos, auténticos, misericordiosos, artesanos de paz , perseguidos  pero también maldijo a los ricos, glotones, fiesteros, altaneros. Criticó severamente a las autoridades religiosas y civiles  de su tiempo  que lo condenaron  y  lo mataron.

Lo que siguió  es de fe: Jesús Resucitó. Quien descubre la Buena Nueva que nos revela, tiene el Espíritu  que  nos dejo,  está  en  la  Verdad  y  tiene la vida  auténtica.

P.S.  Si algo no se entiende, leer  los  evangelios, Dios le hablará mejor.

 

 

 

 

 

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