|Sábado, Septiembre 21, 2019
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Sueldo ético y Moral cristiana / Raquel Sepúlveda 

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Respecto de las últimas declaraciones vertidas por miembros de la Iglesia, respecto del sueldo ético, propuesto por el Obispo de Rancagua, Alejandro Goic K., y las poco acertadas declaraciones del Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, por cierto me cabe una opinión, como miembro de la Iglesia, que quisiera entrar a comentar.

Tal como declara el Padre Felipe Berríos, es importante el nivel de apoyo de las redes que cada cual pueda sostener, de la misma forma, que para el Padre Goic también lo son sus contactos personales, los cuales le ayudarán ciertamente, a alcanzar sus objetivos propuestos, tanto a nivel personal, como para su Diócesis.

De otra forma, si es admirable, entrar a conocer la opción por la que otros sacerdotes han querido encaminar su ministerio, acercándose real y vivamente, a lo que hoy llamamos el sueldo ético. A veces viviendo con menos de lo que ello es en realidad.

A lo que yo me refiero, es a la opción, que  la mayoría de chilenos vive, y que significa entrar en el mundo laboral, desde donde sus hermanos en la fe, aquellos a los cuales sirven, viven cada día. Me refiero a entrar a trabajar en el mundo obrero como sacerdote, metido en el mundo del trabajo, como un día lo hiciera San Alberto Hurtado, tal y como lo ha hecho en un momento el Padre José Aldunate, trabajando como carpintero, en el Pem, en el Poj y como Profesor de la Pontificia Universidad Católica, realizando clases de Moral, en la Facultad de Teología.

De la misma forma lo realizará el Padre Mariano Puga, el Padre Roberto  Bolton, entre otros.

Hoy, esta opción se actualiza con la opción de vida en campamento, asumida por el sacerdote jesuita Padre Felipe Berríos. Lo cual produce una sensación personal  frente a aquello que nos falta desarrollar a los que anhelamos vivir en un mundo consecuente la fe, donde siempre estamos viviendo búsquedas más profundas para encontrarnos con el Maestro, y donde nuestros modelos de vida precisamente se alejan de la jerarquía de la Iglesia, cada vez que esta entra a realizar declaraciones como las hechas por Ezzati, como la que dice relación de vivir con el sueldo mínimo.

Son cada vez más tristes estas declaraciones personales que destruyen la credibilidad en la Iglesia, la que ya se encuentra cada vez más deteriorada, distorsionando el mensaje de Jesucristo, tal y como pueden ser estas sesgadas declaraciones respecto de algún tema en particular, cuando el acontecer nacional brinda hoy en día diversos temas sobre los cuales expresarse duramente y con claridad.

Al menos eso es lo que el pueblo de Dios espera de sus sacerdotes, incluyendo aquí a sus hermanos obispos.

Nada más claro que terminar con palabras del Padre Hurtado, extraídas de su Humanismo Social, respecto de la práctica de la Justicia:” Y sin embargo  la justicia es una virtud difícil, muy difícil  cuya práctica exige una gran dosis de rectitud y de humildad. Hay mucha gente que está dispuesta a hacer obras de caridad, a fundar un colegio, un club para sus obreros, a darles limosnas en sus apuros, pero que no puede resignarse a lo único que debe hacer, esto es,  a pagar a sus obreros un salario bueno y suficiente para vivir como personas”.

Esperando ver a muchos hermanos nuestros consagrados, seguir con la vocación expresada antes por los sacerdotes obreros, y hoy por el Padre Berríos, sosteniendo con claridad que no contarán con la simpatía ni menos el reconocimiento de la jerarquía eclesiástica actual.

Raquel Sepúlveda Silva

 

 

 

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